El Cultivo del granado

Triturar los restos de poda

Triturar los restos de poda es lo que toca tras la poda.

Cada invierno, al terminar la poda del granado las calles del huerto se llenan de ramas. Se aprovecha la leña recia, ramas y troncos, para combustión de calderas y chimeneas. El resto de ramas finas y chupones hay que sacarlos para poder seguir trabajando.

La mayor parte de la leña de poda de cultivos arbóreos ya no se quema, se tritura in situ, lo que implica rapidez, eficacia y ahorros, además de que se evitan riesgos de incendios y se incorpora materia orgánica al suelo.

Hay dos formas de deshacerse de los restos de poda:

Sacarlos manual o mecánicamente fuera del huerto para quemar

Esta práctica,  ocasiona riesgo de incendios en muchas explotaciones integradas o cercanas a zonas de monte. Aporta CO2 a la atmósfera aumentando el efecto invernadero. Esta práctica no es buena.

Triturarlos en la misma calle del huerto

Se apila en línea en el centro de la calle y se pasa el tractor con la trituradora, esta puede ser de cuchillas o de martillos. Se dan las pasadas necesarias hasta tener todo bien triturado.

Ventajas del triturado de la poda

De los restos triturados se obtiene un abono natural de alta calidad. Esta cubierta natural protege el suelo de su cultivo, sea cual sea la climatología. En caso de lluvias fuertes, protege contra la erosión, y en caso de calor y heladas tiene un efecto aislante.

De un suelo cubierto se evapora aproximadamente una tercera parte menos de agua que de la tierra no cubierta. Además, la estructura del suelo mejora continuamente. Pero el material triturado esparcido aún tiene más efectos: los microorganismos desintegran lentamente estos restos vegetales y se forman nuevos humus y nutrientes.

El cultivo recupera nutrientes importantes. Devuelve los nutrientes y oligoelementos ya utilizados al terreno y favorece la actividad del suelo como ningún otro abono.

Las hierbas eventuales crecen menos porque no les llega la luz

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