La diversidad biológica o biodiversidad, abarca todas las formas de vida, las de los seres vivos, las de sus hábitats y las de los ecosistemas a los que pertenecen o en los que participan. Cada uno de los miembros de un ecosistema cumple una función, por inútil o insignificante que nos parezca en principio.

Existen multitud de insectos auxiliares, que lejos de ser perjudiciales para nuestras plantas proporcionan una gran defensa y control frente a plagas.

En el granado, unos de los insectos que más lo perjudíca es el pulgón.Por coincidir en la floración y causar manchas en las granadas. Su tratamiento suele ser con acetamiprid durante el tiempo más propenso a la aparición.

En mi huerto suele habitar fauna auxiliar como mariquitas y crisopas en su tiempo de aparición por lo que siempre hacen algo mientras duran. Siempre he querido introducir fauna auxiliar en el huerto, pero al tener el huerto en convencional no lo he visto rentable, ya que el miedo a que se descontrole la plaga y manche la fruta me hace usar químicos.

Pero esta temporada he tenido la oportunidad de usar de esta fauna auxiliar que menos tengo o que menos veo. Me refiero a Aphidius Colemani.

Mis amigos de Biobest (Biobest fue la primera compañía en comercializar abejorros) me envían unos 2000 huevos para que haga la prueba y les comente los resultados.Por lo que también me sirve para comentar en el blog la experiencia con la colemani.

La cantidad a usar se basa en focos de pulgón pero si se trata de todo un huerto con un foco generalizado se pone cada 100 ml entre 4 o 5 árboles. Yo los he puesto en 10 árboles que están más apartados del resto. Las avispas comenzarán a trabajar y se verán los efectos en unos 10 días cuando las larvas se coman los primeros pulgones y se formen las momias, a las tres semanas emerge el adulto listo para empezar el ciclo.

LOS RESULTADOS

Los resultados se va a ver en unos diez o quince días cuando se vean las momias de los pulgones y actualizaremos esta entrada al blog.

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Aphidius Colemani

MORFOLOGÍA

A. colemani es un hymenoptero de color oscuro y delgado. Su tamaño es variable, dependiendo del tamaño del hospedante, aunque generalmente miden 2-3mm de longitud. Posee unas antenas largas y una venación alar notable.

En esta especie la diferenciación entre machos y hembras resulta relativamente sencilla. Así, el macho tiene las antenas más largas (17-18 artejos) y una coloración más oscura que las hembras, las antenas son enteramente marrones, las patas son marrón oscuro y el abdomen es redondeado. La hembra tiene el abdomen apuntado, con el ovipositor, y las patas son marrón claro.

BIOLOGÍA Y ECOLOGÍA

Los estados que constituyen el ciclo de vida de A.colemani son huevo, 4 estadíos larvarios, pupa y adulto. Su duración de desarrollo dependerá fundamentalmente de la temperatura, siendo de 13 días 21ºC y 11 días a 27ºC. Por consiguiente, su duración bajo condiciones óptimas es superior a la del áfido (9días), aunque esto se compensa por su alto potencial reproductivo.

A.colemani mantiene un control efectivo con temperaturas entre 20-30ºC. Por debajo de 15ºC, el adulto es inactivo.

Según Malais et al. (1992), la cópula tiene lugar un día después de que el adulto ha emergido de la momia. Las hembras sólo se aparean una vez, mientras que los machos pueden hacerlo varias. Las hembras fecundadas pueden poner huevos no fecundados, desde varias horas después del apareamiento hasta el final de su vida. De los huevos no fecundados se desarrollan machos, y de los fecundados hembras. La proporción de sexos en las poblaciones de A.colemani son de 2:1 (machos/hembras).

El comportamiento de la hembra durante la puesta es típico de los Aphidiidae. Una vez que detecta una colonia de áfidos, los palpa con sus antenas para examinarlos. Si el áfido es de tamaño adecuado y no está parasitado, el parásito curva el abdomen por debajo de su cuerpo y atraviesa el áfido con su ovipositor, poniendo un huevo en su interior. A.colemani parasita áfidos adultos y ninfas.

Durante el estado de huevo (3 días), el áfido consume más savia y excreta más melaza, además de seguir produciendo descendientes. Posteriormente, el huevo eclosiona, y la larva que emerge comienza a alimentarse dentro del hospedante, pasando por cuatro estadíos hasta que consume al áfido totalmente.

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Siete días después de la parasitación, antes de que la larva termine su desarrollo hila un capullo de seda dentro del áfido, cuya carcasa va tomando una coloración dorada. Este estado se conoce con el nombre de “momia” y es un índice visual muy valioso para observar si el parásito se ha establecido en el cultivo. De esta momia, a través de un orificio redondo donde el opérculo (tapa) queda fijado, emerge el nuevo adulto, que a lo largo de su vida, 2-3 semanas, podrá parasitar 200-300 nuevos áfidos.

La avispa parásita encuentra los focos de áfidos a larga distancia, gracias a determinadas “sustancias de alarma” que secretan las plantas infestadas. A poca distancia Aphidius puede oler también la melaza secretada por los áfidos, facultad que le permite localizar la situación de las colonias en el cultivo. La melaza sirve además como fuente de alimento para esta especie parásita.

En caso de presencia parásita en una colonia de áfidos, éstos pueden secretar “feromonas de alarma” que avisan a toda la población. Al recibir esta señal, los áfidos a menudo abandonan la hoja o se dejan caer hasta el suelo. Debido a este modo de actuación de los pulgones, A.colemani ocasiona de forma indirecta una importante mortalidad en las colonias.

Varias especies de hymenopteros parasitan a su vez larvas o pupas de Aphidius reduciendo sus poblaciones. Este fenómeno de hiperparasitismo ocurre particularmente al final del verano. El orificio de salida del hiperparásito puede ser identificado por su borde dentado.